Oriol López

Originario de Cataluña, Oriol siente fascinación por el mundo desde que tiene memoria. Con 14 años tuvo la oportunidad de visitar la Unión Soviética como parte de un programa de intercambio juvenil y, a los 19, un viaje de varios meses por la India le cambió la vida para siempre, haciéndole darse cuenta de que viajar ocuparía siempre un lugar central en ella.

La India fue el punto de partida de un viaje que continúa hasta hoy. En total, ha pasado más de tres años en el país, antes de enamorarse también de África, Oriente Medio y, en realidad, del mundo entero. Tras haber visitado ya alrededor de 155 países, Oriol muestra poco interés por la reciente obsesión de contabilizar países, ya que cree que los viajes verdaderamente significativos se miden por las experiencias vividas, y no por las estadísticas.

Comenzó a trabajar como tour leader en Madagascar en 2010 y, desde entonces, ha estado vinculado al sector de los viajes de una forma u otra. Desde que se unió a Against the Compass en 2023, ha encontrado una comunidad que encaja a la perfección con su propia filosofía de viajar.

Oriol se siente especialmente atraído por los lugares alejados del turismo de masas: remotas aldeas de la India, pueblos olvidados de Rusia, comunidades aisladas de África y bulliciosos bazares. Disfruta pasando prácticamente desapercibido en esos lugares, observando en silencio sin interferir. Sin embargo, cree que la verdadera esencia de viajar reside en conectar con la población local y ser acogido en sus vidas, sus rutinas, sus costumbres y sus relaciones.

Como cualquier viajero de verdad, le encanta el choque cultural, la gastronomía local, descubrir diferentes realidades culturales y religiosas, y aprender sobre geopolítica, aunque los acontecimientos recientes han hecho que esta última resulte cada vez más desalentadora. Aunque considera que casi todos los destinos merecen una segunda visita, entre sus países favoritos se encuentran Irán, Myanmar, la India, Etiopía, Pakistán y Afganistán.

Lo que más le gusta de su trabajo es ver las conexiones que surgen entre personas con trayectorias completamente distintas que, probablemente, nunca se habrían conocido en circunstancias normales. Después de apenas diez días juntos, personas que empezaron siendo desconocidas suelen acabar formando amistades que parecen improbables y, para Oriol, esa es una de las mayores recompensas de liderar las expediciones de ATC.

@oriolopezdeu

Oriol lidera las siguientes expediciones: